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lunes, 20 de octubre de 2014

La lista en braile



Tras uno de los mayores aguaceros que recuerdo, hoy es un lunes soleado en el que parece que el verano pide una última oportunidad. Esta semana vuelvo a participar con un relato corto de menos de 500 palabras en el divertido reto planteado por Ramón Escolano en su blog jukeblog, llamado "Te robo una frase" y que consiste en introducir en un texto de creación propia, una frase elegida previamente
Esta semana, la frase seleccionada es: "La persona que había al otro lado era una mujer joven. Muy obviamente una mujer joven. No había manera posible de confundirla con un hombre joven en ningún lenguaje, especialmente en braille." , sacada de la novela Mascarada de Terry Pratchett.

Allá vamos, espero que os guste.

La lista en braile



Me sentaba en la misma mesa, de la misma terraza,  de la misma cafetería, cada mañana. Me escondía detrás de un periódico y de las ondulaciones del vapor de un café con leche, mientras esperaba esa anhelada perfección visual de formas y contornos. Quería sosegarme con su delicadeza cual drogadicto esperando su dosis. El mundo entraba en una extraña penumbra  y me encontraba como un ciego buscando a tientas entre tinieblas.
Y entonces, como cada mañana, observaba como salía del portal de su casa, deslizándose sobre la acera de enfrente.
La persona que había al otro lado era una mujer joven. Muy obviamente una mujer joven. No había manera posible de confundirla con un hombre joven en ningún lenguaje, especialmente en braille, a pesar de contar con una belleza casi andrógina. Su rostro angular y su cabellera cortada a la garçonne se contraponían con unas curvas perfectas en las que perderse mientras cruzaba la calle contorneando unas caderas a las que soñaba amarrarme.
Animaba mi visión sembrando luces, rescatándome de la oscuridad  y se convertía en un chute del que me había hecho adicto tras cada despertar.
Procuraba sentarse siempre en la misma mesa, la miraba de reojo y veía como ostentaba aquella sensual juventud, cada mañana, a la sombra de un tejo centenario que centraba la terraza. Siempre se pedía  un cappuccino acopiando sus carnosos labios, como en un beso, para entregar  tibieza a la infusión y apartar la espuma. Disfrutaba viéndola, deseándola y emborronaba el crucigrama del periódico con un bosquejo de su estilizada figura.
Aquella mañana, al fin, me había armado de valor. Estaba de pie en la distancia, observando como las finas hojas del tejo filtraban los rayos del sol que abrazaban su piel. Tomó asiento. Sopló sobre su café. Entreabrió los labios y tremoló, levemente, al sentir como el capuccino despertaba su cuerpo al penetrar por sus entrañas. Yo mantenía mis ojos clavados sobre ella. El viento mecía un mechón de sus cortos cabellos mientras calaba sus gafas de sol, escondiendo esas pupilas emborronadas en la cotidianidad de la pantalla de un teléfono móvil.
Entonces, tras semanas, al fin lo hice. Fue un simple soplo silencioso que rasgó el aire. No sé aún a quién había molestado. No es mi trabajo preguntarlo, pero tuve que desintoxicarme de forma acelerada. Desde mi posición, en lo alto de un edificio cercano, desmonté el rifle y su parafernalia para guardarlo en su funda, y me fui, mientras mi vista se opacaba tras el velo de unas gafas oscuras  y la lista de mis deseos quedaba grabada en mi mente en braile, sin que nunca aprendiera a descifrarla. 


35 comentarios:

  1. Excelente relato, Sandra. El final, estremecedor. Admiro la manera que tienes de ir llevando al lector por una determinada senda, apacible y sugerente, que invita a poner el piloto automático hasta que, de repente, ¡zas!, provocas un giro espectacular y la historia adquiere un nuevo significado absolutamente inesperado. Alabo tu maestría en ese sentido. Y aunque sigo opinando que el grunge mató la música que yo amaba, no me queda más remedio que reconocer que escribe usted de maravilla. Un afectuoso y "rockero" saludo.

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    1. Espero que cuando pones el "piloto automático" no languidezcas. La verdad es que tengo especial obsesión con las cuestiones de ritmo, para que no decaiga el interés del lector. Cierto es que en narraciones tan breves no suelo incidir en ello. Muchas gracias por tus palabras aunque nada como una buena camisa de leñador para tapar una camiseta de viejo rockero :P

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  2. Vale... Ni de lejos habría esperado un final así. Me has dejado... ô_Ô
    Cuando iba leyendo sí estaba pensando en comentarte que el payo me parecía un poco acosador, pero me has dejado "to loco", jejeje
    Muchas gracias por jugar de nuevo y por compartir este relato en el reto :-)
    Besicos!

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    1. Ya ves, el payo es peor que un acosador y está algo más que "to loco" aunque sea un calculador. Muchas gracias por tus palabras y la verdad es que es divertido participar en el reto. Creo que no seré de la partida el mes que viene. Ya entenderás por qué en mi entrada del próximo lunes, pero en el siguiente, me anoto.

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  3. Sensacional Sandra (por no decir espectacular), he seguido cada párrafo con ansias por llegar al final y el final... woww de infarto. Un abrazo y una inmejorable semana.

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    1. Muchas gracias, Frank, me alegra mucho que te haya gustado y también me gusta que la sorpresa haya funcionado. Un abrazo y feliz semana para ti también :D

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  4. Fantástico Sandra... me ha encantado ese final tan inesperado!!!
    Besos...

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    1. Muchas gracias Marta. Me alegra haberte sorprendido.

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  5. Wow que final!! Muchas felicidades Sandra ya quiero leerte otra vez!

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  6. Nos sumerges en una historia, esperando otro desenlace... y al final nos sorprendes con este tan original. Felicidades.

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    1. Gracias Inma. Es un placer haber logrado sorprenderte.

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  7. Me ha impactado cómo el final desvela unos hechos que repentinamente, en el último párrado adoptan un caríz absolutamente diferente, desalentador y dramático. Lo vivido parece tan real como la naturaleza de esa mente en braille, ciega de sentimientos. Excelente relato.
    Un abrazo

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    1. Has captado exactamente lo que quería transmitir. Para un autor saber que lo que quiso decir llegó es un momento muy grato. Muchas gracias :)

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  8. Me gustó muchísimo, me conquistaste renglón tras renglón y ya me imaginaba el desenlace de un momento romántico jijijij no me esperaba ese final, ese giro fue extraordinario. Un placer leerte Sandra. Un beso.

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    1. Me alegra que te gustara el relato. El placer es mío por tenerte por aquí. ;)

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  9. ¿Y ese final? Jo, nunca me lo había esperado, vaya por dios. Me ha encantado, enganchada y con sorpresa incluída.
    ¡Un besín!

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    1. Muchas gracias Gema. Me alegra que el relato te haya sorprendido y gustado. Y como se dice por mi tierra, Bicos.

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  10. Un giro alucinante Sandra. Ya me parecía a mí que ese tejo auguraba raro. Me ha gustado mucho. Un fuerte abrazo

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    1. Jejeje me hiciste sonreir. Me gusta lo de la malignidad del Tejo XD Al principio lo puse para darle un poco más de relieve al lugar pero luego el tejo me ayudaba a recalcar de forma discreta la perspectiva desde la altura. Llegué a pensar en quitarlo ya que sus hojas podrían haber sido un impedimento para un francotirador y luego dije, bah, "tira palante, depende de la perspectiva". Gracias por tus amables palabras.

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  11. Wow qué vuelta de tuerca! Genial, Sandra, eres una narradora de lo mejorcito que hay por la red, tus raltos son todo un lujazo. Comparto más que gustosa. Besos y muy feliz semana.

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    1. Jo, Mayte, te has pasado. Luego me lo voy a creer y nadie me va a aguantar. No, en serio, muchas gracias tus más que amables palabras. Es un enorme cumplido y más viniendo de una persona que sabe escribir como tú.

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  12. Quería decir relatos, no raltos, jeje, perdón por la errata.

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  13. Pues que giro tan inesperado para alguien que necesitaba de su dosis de contemplación, jejeje, pero trabajo es trabajo y nuestro protagonista al parecer era un profesional a la hora de sus misiones. Me encantó este relato, está de lujo. Tu manera de llevar la narrativa es espectacular. Me alegra que seas mi mentora, jejeje que privilegio me gasto, jejeje. Besos, Sandra!

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    1. jajaja pero ¡qué cosas dices! A mi me alegra que gastes parte de tu tiempo en leerme. Un saludo Alonso y gracias por tus palabras.

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  14. Sandra un relato muy potente con un tono en las descripciones lleno de armonía y una historia bien cerrada. Por tu casa me quedo que me gusta lo que veo.
    Abrazos

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    1. Muchas gracias, Manuel y también gracias por quedarte por aquí. Espero que te hayas traído un paraguas porque el clima por aquí deja un poco que desear. Un saludo ;)

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  15. Me encantó. Y no voy a espolear nada. Buen final y buenas descripciones. Pero "garçon" es siempre masculino. No se afemina porque lo lleve una muchacha.
    Abrazos.
    Voy a publicitarlo. Me gustó mucho.

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    1. Hola Ricardo, me alegra que te gustara. En cuanto al tema de "la garçonne" siento decirte que no es así. "La garçonne" es un término que, creo, acuñó Victor Margueritte con su novela del mismo nombre, a principios de los años 20. Se refiere a esas nuevas mujeres fuertes e independientes que visten como hombres en aquellos años de post gran guerra. http://es.wikipedia.org/wiki/Gar%C3%A7onne
      Hoy en día, este término lo he visto sobre todo aplicado a los peinados cortos. (como en la preciosa canción de peces de ciudad de Sabina)

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    2. Me desdigo, Sandra. No me importa reconocer que me equivoqué, porque nunca lo vi escrito y sí pronunciado. Debe ser por eso.

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  16. Hola Sandra. Perdona que no escribiera antes, semana liadísima.
    Pedazo de relato, que me atrapó, me enganchó y me sorprendió un montón. Y el final, pues que sepas que has impactado de pleno: en mí!! Buffffffffff
    Un beso y seguimos jugando.

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    1. Muchas gracias Mary Ann. Lamentablemente el mes que viene no seré de la partida, pero para diciembre, vuelvo. Un saludo.

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  17. Sandra Parente. Gracias .Un pequeño relato que te atrapa y un final inesperado

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  18. Sandra Parente. Gracias .Un pequeño relato que te atrapa y un final inesperado

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